Señor Director:

El voluntariado en Chile existe en los hechos, pero casi no existe en la ley.

Hay una imagen que se repite cada vez que una tragedia golpea al país: alguien lo deja todo y va. Sin contrato, sin seguro, sin saber si volverá entero. Lo vimos en incendios, terremotos y aluviones, y lo estamos viendo hoy en Las Condes. Cada vez nos llenamos de orgullo: qué país tan solidario. Y después la emergencia pasa, ellos vuelven a casa y el sistema sigue igual.

Hoy el voluntariado está contenido en la Ley 20.500, que es de participación ciudadana. Esa ley se está reformando, pero el voluntariado necesita más que un párrafo dentro de otra ley. Quien actúa sin formación no actúa con valentía pura, sino con valentía expuesta. Puede, sin quererlo, agravar lo que intenta resolver. No porque sea incapaz, sino porque nadie le dio las herramientas.

Chile tiene una deuda con quienes lo sostienen cuando todo colapsa. No una deuda sentimental, sino concreta: formación, coordinación, seguros y protección, y un reconocimiento a la altura de su aporte. En definitiva, Chile necesita una Ley de Voluntariado propia. Lo urgente no puede seguir borrando lo importante.

Quienes sostienen a Chile en sus momentos más difíciles merecen que Chile también los sostenga. No con aplausos. Con estructura.

Sebastián Chávez Navarro Director, Quiero Ser Voluntario Chile